La electromovilidad requiere de una matriz energética renovable


El Ing Juan Carlos Sauma señaló que la idea de que Bolivia es un «mar de gas» impulsó su aspiración de ser el corazón energético de Sudamérica, fomentando la expansión de su capacidad eléctrica con apoyo transnacional. Se implementaron ciclos combinados en termoeléctricas como Warnes, Entre Ríos y del Sur, permitiendo la exportación de energía a Argentina mediante gas seco. No obstante, la falta de nuevos yacimientos gasíferos desafía la sostenibilidad del modelo.

Para 2025, la capacidad instalada alcanzará 3400 MW, con una demanda pico de 1800 MW, extendiéndose a 1900 MW si se considera el consumo de autoproducción. Actualmente, el 65% de la matriz energética es no renovable y el 35% proviene de fuentes limpias, lo que evidencia la dependencia del gas.

PLAN DE ACCIÓN A CORTO PLAZO – 2030
Para atender la demanda estimada de 2250 MW en 2030, se proponen acciones inmediatas:

  • Finalización de las hidroeléctricas de Miguillas e Ivirizu (500 MW, USD 997 millones).
  • Expansión de la generación solar en Uyuni y Oruro (1200 MWp, USD 1200 millones).
  • Construcción de 1000 km de líneas de alta tensión de 500 KV (USD 610