Balance sectorial: luces y sombras en un año de escasez


Este año los empresarios enfrentamos una compleja crisis económica, tensiones sociales y una creciente inseguridad. Muchos tuvieron que ajustarse, reinventarse o resistir en condiciones adversas. Así lo manifestó en un comunicado la Confederación de Empresarios Privados de Bolivia (CEPB), que resume la gestión desafiante que puso a prueba a los principales sectores económicos del país.
La incertidumbre empujada por la escasez de dólares y la falta de combustibles, fue mitigada parcialmente tras el ingreso del nuevo Gobierno de Rodrigo Paz Pereira, que el pasado 17 de diciembre promulgó el Decreto Supremo 5503.
“La extensa norma reconoce explícitamente el agotamiento del modelo económico que estuvo vigente los últimos 20 años, y propone un giro hacia una economía de mercado, sustentada en la estabilidad macroeconómica, inversión privada, seguridad jurídica y una redefinición del rol del Estado”, destaca Ronald Nostas, ex Presidente de la CEPB.
Pero para sectores como el hidrorcarburífero, es necesario nuevas leyes para cada sector. El director ejecutivo de la Cámara Boliviana de Hidrocarburos y Energía (CBHE), Enzo Michel, subrayó que en el corto plazo  es urgente modificar la Ley 767, así como revisar el actual marco regulatorio que hoy limita la exploración y el desarrollo de nuevos proyectos. Alertó que, sin estos cambios, el país seguirá perdiendo competitividad frente a otros mercados de la región, donde el government take se ubica entre 50% y 60%, muy por debajo del más del 90% vigente en Bolivia.
Otros sectores, claman por una nueva Ley de Inversiones, que atraigan nuevos capitales al país.     
 “Necesitamos reglas claras, seguridad jurídica, estabilidad social y políticas que incentiven la producción, la inversión y el empleo digno. Requåtice bienestar para todos, desarrollo sustentable, crecimiento armónico y prosperidad individual y social”, sostienen los empresarios privados.
La banca cierra 2025 con solidez, rentabilidad y retos


Este 2025 lo bancos enfrentaron una ralentización en el dinamismo crediticio.

 La banca privada boliviana cerró 2025 mostrando señales claras de fortaleza y estabilidad, en un contexto económico más moderado, según el análisis sectorial de la Asociación de Bancos Privados de Bolivia (ASOBAN). A octubre, la cartera crediticia alcanzó los $us 29.973 millones, con un crecimiento interanual de 3,6%, equivalente a 1.031 millones adicionales, aunque con una desaceleración respecto a años previos.             
El crédito empresarial fue el principal motor, con un alza de 12,6%, impulsado por la modificación de los topes de tasas de interés para el sector regulado, establecida en el Decreto Supremo 5403. Los créditos pyme y de consumo crecieron de forma más moderada (4,0% y 3,5%), mientras que el crédito hipotecario retrocedió 2,4%, reflejando las limitaciones de tasas fijas que no cubren el riesgo de largo plazo.

Por sectores, la industria explicó el 60% del crecimiento de la cartera, seguida por comercio y agropecuario, mientras la construcción se estancó, en línea con la contracción hipotecaria. En calidad de cartera, la mora bajó 7,9% y el índice se situó en 3,0%, con una cobertura saludable de previsiones de 1,8 veces, ratificando la cultura de pago del sistema financiero.
En depósitos, el sistema alcanzó 31.751 millones de dólares (+3,2%), destacando el crecimiento de 12% en cajas de ahorro. El patrimonio bancario subió 12,2% hasta $us 3.409 millones y las utilidades crecieron 42,6%, con un ROE de 13,6%. A ello se suma el avance de la inclusión financiera, impulsada por la banca digital: las transferencias electrónicas crecieron 22,6% en monto y 127% en número, con el QR Simple concentrando el 89% de las operaciones, consolidando su impacto en transacciones de bajo valor y en el acceso financiero en Bolivia.
  • La industria boliviana decreció -1% en 2025


Hoja de ruta. La CNI presentó una propuesta que incluye leyes de inversión, de contrabando, falsificación y antibloqueos

Recesión. En su informe anual, la Cámara Nacional de Industrias (CNI) confirmó una contracción del Producto Interno Bruto (PIB) industrial del - 1% para 2025, profundizando una tendencia negativa iniciada en 2024 (crecimiento de 0.18%) y configurando un escenario de recesión sectorial.
El decrecimiento industrial responde a la convergencia de múltiples variables estructurales y coyunturales que han erosionado la base productiva, como las restricciones de oferta y costos. La escasez de hidrocarburos, una caída de la inversión, distorsiones de mercado y marco institucional, contexto político – económico, entre otros.

El peso de las industrias en el universo empresarial boliviano se redujo de 10,41% en 2024 a 10,33% en 2025, evidenciando una pérdida relativa de la participación de la industria en la economía. Las importaciones interanuales totales a septiembre cayeron -0,7%, reflejando un consumo mínimo de insumos para mantener operaciones básicas. Aunque en exportaciones industriales se creció “levemente” 3,3% ($us 2.884 millones), la cifra es reducida frente a los $us 7.172 millones alcanzados en 2022.
Por su parte, la importación de bienes de capital industriales cayó en -15,9% interanual a septiembre de 2025, alcanzando sólo $us 945 millones., paralizando los planes de expansión y mejora de la productividad.
Construcción, con señales de lenta recuperación


La construcción es uno de los principales generadores de empleo, sustenta el 20% del total de empleados 

 El sector de la construcción cerró 2025 como uno de los rubros más resilientes de la economía, tras varios años de estancamiento y una caída marcada en 2024. De acuerdo con la evaluación de la Cámara de la Construcción de Santa Cruz (Cadecocruz), el primer semestre de la gestión mostró señales incipientes de recuperación, con un crecimiento del PIB sectorial de apenas 0,46%, sostenido principalmente por el esfuerzo y la inversión del sector privado
Pese a un entorno adverso marcado por la escasez de divisas, combustibles, inflación elevada y menor inversión pública, la construcción continúa siendo un pilar clave del empleo en el país. Actualmente, concentra el 19,97% del total de personas ocupadas, más de 1,4 millones de trabajadores, aunque con una leve contracción interanual de 0,8%, lo que evidencia que aún existe margen para una recuperación más firme.
En materia de inversión, la formación bruta de capital fijo vinculada a la construcción creció 2,93%, en contraste con una caída superior al 8% en el resto de la economía, y representó el 71% del total en la gestión previa, confirmando su peso estratégico. Sin embargo, los indicadores de actividad reflejan cautela: el consumo de cemento cayó 4,47% en Santa Cruz y los permisos de construcción se redujeron hasta 29,88% en m2, anticipando menor inversión futura.

Además, Cadecocruz destacó avances regulatorios como la anulación de la facturación anticipada y los decretos de reajuste de precios en obra pública, además del impulso a la construcción sostenible y la digitalización. Para el cierre de 2025, el sector proyecta un crecimiento cercano al 1%, condicionado a políticas que devuelvan certidumbre macroeconómica y reactiven la inversión en infraestructura, clave para el desarrollo del país.
Exportar, la única salida para salir del déficit comercial


Efecto. Los costos internos son ahora el principal desafío del sector importador por los altos costos y el contrabando

 Caída. El Instituto Boliviano de Comercio Exterior (IBCE) advirtió que la gestión 2025 cierra con un escenario de estanflación, marcado por recesión e inflación simultáneas, tras once años consecutivos de déficit fiscal y tres años seguidos de déficit comercial. Según su gerente general, Gary Rodríguez, el país enfrenta una caída del PIB de 2,4% al primer semestre y una inflación cercana al 20%, niveles que no se registraban desde la crisis de los años 80.
Entre las principales causas de la debacle económica, el IBCE identificó los bloqueos, la escasez de combustibles, la subida del dólar en el mercado paralelo, las restricciones a las exportaciones, el contrabando, la incertidumbre política por el año electoral y la ausencia de políticas de estímulo a la inversión privada.
Rodríguez destacó el D.S. 5503 como un esfuerzo del Gobierno para enfrentar problemas urgentes como el abastecimiento de combustibles, el déficit fiscal y la falta de dólares, además de promover sectores estratégicos como minería, hidrocarburos, agroindustria y turismo. No obstante, alertó que las Reservas Internacionales Netas del Banco Central continúan en niveles críticos.

En ese contexto, el IBCE subrayó que la única salida estructural para fortalecer las reservas y recuperar la estabilidad es impulsar las exportaciones, junto con mejorar el clima de inversión y atraer capitales. A octubre de 2025, Bolivia registró un déficit comercial de $us 521 millones, con exportaciones por $us 7.670 millones e importaciones por $us 8.191 millones, lo que confirma, según la entidad, la urgencia de un giro hacia una economía más productiva y orientada al mercado externo.
El valor exportado subió 3%, pero el volumen bajó -9%, evidenciando a una mejora por efecto - precio positivo.
El agro boliviano crece en área y producción en 2025


Rendimiento. El incremento del área cultivada impulsó la producción agrícola este año

 En el 2025, el área total cultivada alcanzó los 3,14 millones de hectáreas, impulsada principalmente por un factor climático favorable, que comparado con el 2024 se incrementó en 13,06%. De acuerdo con la Cámara Agropecuaria del Oriente (CAO), el aumento de área cultivada, sumado a una mejora en los rendimientos, potenciaron la producción hasta los 16,32 millones de toneladas.
En la campaña verano, la Cámara indicó que las condiciones climáticas fueron favorables, estimulando las expectativas de los productores en la mayoría de los rubros. En esta línea sobresalieron el algodón que aumentó su área cultivada en 122,22% comparado con el 2024, sorgo en 82,02%, maíz en 17,26%, soya 4,83% u caña 0,59%, mientras que los cultivos de arroz y sésamo permanecieron sin cambios.
Por su parte, en invierno se registraron también aumento de áreas cultivadas. Por ejemplo, el girasol se incrementó en 35,64%, sorgo 66,56%, maíz 23% y chía 260,47%. Sin embargo, en esta campaña se experimentó una baja en el cultivo de soya de -14,58% y trigo -0,65%.

El hato bovino en 2025 reflejó las siguientes cifras: Según datos de la Federación de Ganaderos de Santa Cruz (Fegasacruz) en el departamento se estiman 5,2 millones de cabezas de ganado y se proyecta hasta 2034 un potencial de 14,6 millones de cabezas. En términos de producción de carne en Bolivia se ofertó 368.934 toneladas (tn) de carne carcasa, de las cuales se estima 228.948 tn en Santa Cruz.

En términos lecheros, el 2025 marcó la subida en los niveles de precio de los insumos, teniendo como resultado una disminución del 13,21% de la producción del 2025 respecto al año anterior, según la Federacion Departamental de Productores de Leche. (Economy)