Siete días de bloqueo de caminos asfixiaron la economía nacional

Las medidas de presión de la Central Obrera Boliviana (COB) pusieron bajo tensión a todo el país. El bloqueo de caminos de los trabajadores desde el lunes pasado, en rechazo al Decreto Supremo 5503, mantuvo al sector empresarial en estado de emergencia y bajo la amenaza del desabastecimiento de alimentos a los principales mercados del territorio nacional.
Siete días de bloqueos liderados por la COB y sectores sociales a la fecha le pasan una factura de 600 millones de dólares a Bolivia.
Según estimaciones oficiales y del sector empresarial, el cierre de rutas drenó unos 100 millones de dólares diarios, un golpe financiero que se tradujo en la escasez y una escalada de precios en la canasta familiar.
A pesar de tildar de “intransigente” y “contradictoria” la postura de la COB, luego de la reanudación de las negociaciones la jornada de ayer, el Gobierno mantiene las esperanzas intactas para que a través de una mesa de diálogo y el nuevo decreto acordado pueda ponerse fin al conflicto.
Luego de siete días de movilizaciones, el panorama sugería un ambiente de incertidumbre a pesar de haberse alcanzado, en opinión del ministro de Economía y Finanzas Públicas, José Gabriel Espinoza, avances positivos, lo que permitió avanzar y lograr consensos preliminares.
En las mesas de diálogo de los últimos días, se mantuvo un ambiente permanente de tensión, mientras algunos representantes mantenían lo acordado en la semana, otros rechazaban la totalidad del decreto, cuestionando incluso artículos que ya habían sido consensuados por diversos sectores.
Sin embargo, hasta antes de la reunión entre el Gobierno y COB, realizada ayer en la ciudad de El Alto, el Ejecutivo mantenía los canales de comunicación abiertos, aunque dejaba en claro que se harían respetar los derechos ciudadanos frente a los bloqueos que golpeaban la economía.
Espinoza destacó que el Decreto Supremo 5503 ha sido clave para estabilizar la economía, logrando eliminar las filas en los surtidores y normalizar el abastecimiento en los mercados. No obstante, en varias oportunidades, lamentó la intención de la COB de revertir estas medidas, lo que supondría un retroceso al escenario previo a la norma.
Por su parte, el director de la Oficina Técnica para el Fortalecimiento de la Empresa Pública (OFEP), Pablo Camacho, explicó que el daño económico causado por los bloqueos de carreteras es irreversible, incluso si se liberan las vías de inmediato. Asimismo, puso bajo la lupa el papel que desempeña actualmente la COB frente a la crisis.
“El sector industrial reporta un impacto económico devastador, con mermas diarias de entre 20 y 40 millones de dólares. Sin embargo, el golpe se extiende al comercio y al transporte, elevando la cifra total a una escala crítica. Estamos hablando de unos 100 millones de dólares por jornada; son recursos irrecuperables”, advirtió.
En este contexto, la Cámara de Industria, Comercio y Servicios de Cochabamba (ICAM) calificó de “insostenible” la situación de las rutas interdepartamentales e internacionales. El representante de la institución, Wildo Dolz, informó que las medidas de presión a la fecha han drenado 190 millones de bolivianos de la economía local.
Además, alertó que por las movilizaciones de la COB están en riesgo 1.085 millones de bolivianos vinculados a la exportación e importación. “Con decenas de puntos de bloqueo en todo el territorio, el gremio exige soluciones inmediatas para evitar el colapso del aparato productivo”.
Dolz responsabilizó a la cúpula de la COB y los sectores movilizados de las medidas de presión que afectan al país.
Subrayó que el ejercicio del derecho a la protesta tiene como límite infranqueable el respeto a derechos fundamentales como la vida, la salud y la libre locomoción. Bajo esa premisa, exhortó a la Asamblea Legislativa Plurinacional (ALP) a priorizar el debate de los proyectos de ley que proponen la criminalización de los bloqueos de vías.
Los bloqueos generaron un impacto en el agro que no dio tregua. Mientras el sector avícola intentaba asimilar un golpe financiero de 15 millones de bolivianos por jornada —según reportes de la Cámara Agropecuaria del Oriente (CAO)—, en las rutas de Cochabamba el panorama era de incertidumbre. Allí, camiones cargados de bananas hacia Argentina veían pasar los días bajo el sol, arriesgando un mercado estratégico que inyecta 65 millones de dólares anuales a la economía del país.
También es evidente la fragilidad del turismo que ha quedado expuesta ante la crisis vigente. Lo que debería ser una temporada alta de reactivación se ha transformado en un goteo constante de recursos perdidos: la Cámara Nacional de Turismo sitúa el impacto diario en un rango de hasta 5 millones de dólares. El epicentro del daño se siente en Santa Cruz, cuyo sector hotelero enfrenta un escenario crítico con mermas similares, poniendo en riesgo la sostenibilidad financiera de miles de empleos en la región.
La situación crítica que vivió el país se agravó con la paralización del transporte interdepartamental, forzando la suspensión de salidas desde las terminales de La Paz, El Alto, Santa Cruz, Cochabamba, Sucre y Potosí.
Bolivia amaneció ayer con 69 puntos de bloqueo activos en al menos seis departamentos del país. Sin embargo, se espera el levantamiento del cierre de carreteras, tras el acuerdo al que se llegó entre el Gobierno y la COB que confirma la abrogación del Decreto Supremo 5503, aunque se anunció la aprobación de forma inmediata de una nueva norma que mantendrá la eliminación de la subvención a los combustibles y los componentes económicos, además de los bonos e incremento salarial. (El Diario)
