Analistas recomiendan mantener la cautela ante reducción de riesgo país

Analistas en materia económica recomiendan mantener la cautela, ante la baja del riesgo país del 74% dado a conocer por JP Morgan, debido a que, si bien la tendencia es favorable, la estabilidad sigue siendo frágil.
La percepción de solvencia del país continúa ganando terreno en los mercados internacionales. El indicador de riesgo país mantiene una marcada tendencia descendente, consolidando un proceso de recuperación que se hace evidente al comparar el escenario actual con los cierres de 2025. Luego de haber superado la barrera psicológica de los 1.000 puntos básicos, el índice logró estabilizarse en 854 unidades, marcando el inicio de un descenso sostenido que devuelve al país a niveles de mayor competitividad crediticia.
La mejora en los indicadores de riesgo país no es solo una cifra; representa un cambio de percepción. Según el economista Fernando Romero, este escenario posiciona a Bolivia como un destino más fiable, donde la probabilidad de cumplimiento de pagos internacionales se fortalece, despejando las dudas de los tenedores de bonos y organismos financieros
Para el entrevistado, este indicador evalúa el comportamiento de la deuda externa. “Una cifra reducida es señal de confianza y garantiza que el país cuenta con la solvencia necesaria para pagar a sus acreedores”, precisó.
La mejora en la percepción de solvencia del país ha comenzado a rendir frutos. Según el analista económico Gonzalo Velasco, la caída del riesgo país alivia la presión sobre los rendimientos exigidos por el capital extranjero. El contraste es significativo: de un entorno hostil en 2025, donde el mercado castigaba la deuda boliviana con tasas del 26%, se ha pasado a un escenario de mayor confianza con expectativas de rentabilidad situadas en torno al 10%.
Sin embargo, la cautela persiste. El experto indicó que, si bien la tendencia es favorable, la estabilidad sigue siendo frágil; la caída del riesgo país es un reflejo de la percepción del mercado y no de una mejora técnica definitiva. “Sin reformas estructurales concretas, la economía nacional continuará en terreno vulnerable”, dijo.
El cambio de rumbo político —marcado por la transición del modelo socialista a uno de apertura económica— ha generado certezas en los mercados internacionales. No obstante, para el entrevistado, se trata de una confianza basada en expectativas, “salvo por la eliminación de la subvención a los carburantes, el país todavía no ha ejecutado las reformas estructurales de gran calado que el sector espera”.
En este sentido, el panorama económico para Bolivia no admite optimismos apresurados. Velasco sostiene que el país se encuentra en una encrucijada crítica marcada por una crisis de balanza de pagos que amenaza la estabilidad del tipo de cambio. Este escenario se ve agravado por un déficit fiscal crónico —arrastrado por años de alto gasto público— y una erosión preocupante de las Reservas Internacionales Netas (RIN), que limitan el margen de maniobra del Estado. Ante este cóctel de desequilibrios, la recuperación no será inmediata; se perfila, más bien, como un proceso de ajuste estructural que demandará resiliencia en el mediano y largo plazo.
En su opinión, el panorama para la inversión en Sudamérica sitúa nuevamente a Bolivia bajo la lupa, manteniéndose como la segunda economía más riesgosa de la zona. Esta posición solo es superada por el caso extremo de Venezuela, cuyo indicador alcanza los 9.527 puntos. Resulta notable la brecha con otros países de la lista como Argentina (490 puntos) y Ecuador (413 puntos), que, a pesar de sus desafíos internos, presentan cifras significativamente menores a las del entorno boliviano.
El índice de JP Morgan para Bolivia se ubica finalmente por debajo de los 600 puntos. El ministro de Economía, José Gabriel Espinoza, detalló que el país no alcanzaba estos niveles de confianza crediticia desde inicios de 2023. La caída de este indicador supone un alivio para el perfil financiero del Estado en un contexto de recuperación tras la volatilidad de divisas del año pasado.
“El país está recuperando la confianza de los mercados y normalizando su presencia en la economía global”, destacó a través de sus redes el ministro, señalando la cifra como un síntoma de estabilización.
El riesgo país, termómetro que mide la capacidad de una nación para cumplir con sus compromisos de deuda externa y refleja la confianza de los mercados internacionales, ha mostrado una tendencia que el Ministerio de Economía interpreta como un respaldo a su gestión.
Al respecto, el titular de Economía afirmó que este indicador es una “señal clara” de que las políticas implementadas están logrando ordenar las finanzas públicas y devolver la credibilidad institucional a Bolivia frente a los inversores globales.
La autoridad subrayó que el optimismo de los mercados internacionales refleja una validación de la hoja de ruta económica, proyectando que Bolivia mantendrá la continuidad y firmeza en la ejecución de sus reformas estructurales. (El Diario)
