PGE 2026 reformulado es más realista, pero insuficiente

Después que el ministro de Economía y Finanzas Públicas, Gabriel Espinoza, presentó las metas macroeconómicas del Presupuesto General del Estado (PGE) 2026, cona una recesión de -1,28% y déficit fiscal de 9,2%, las opiniones sobre el tema se dividieron, pues algunos analistas destacan las medidas, otros observan el déficit alto, pero todos coinciden en que es insuficiente.
En entrevista con medios de comunicación, el consultor financiero, Jaime Dunn, destacó los datos que se acercan a una realidad compleja de la economía nacional; pero esto todavía no es suficiente, ya que deberían consignarse datos del recorte de financiamiento a las empresas públicas, asimismo un recorte de más del 1% del gasto gubernamental.
El analista económico, Gonzalo Chávez, observó la cifra estimada del precio del petróleo, tomando en cuenta que la guerra en Medio Oriente elevó el valor del crudo por encima de los 90 dólares el barril.
DATOS
El ministro de Economía y Finanzas Públicas, Gabriel Espinoza, en su presentación del PGE 2026, explicó que la revisión del presupuesto dejado por la anterior administración de Estado, tenía serias incongruencias, como ingresos por el lado de venta de carbono de 15.000 millones de bolivianos, cosa que no se iba a dar.
Asimismo, en la presentación de la plataforma Bolivia en tiempo real de datos, dijo que, si bien se tiene una gran parte de la información digitalizada, descubrieron que un 20% de los gastos del total realizado en el Gobierno del Movimiento Al Socialismo (MAS) no están registrados, y se desconoce el paradero de estos recursos.
Indicó que se tiene un recorte gubernamental de 4.100 millones de bolivianos, y que, en el caso de las empresas públicas, se crea una entidad que avaluará de forma técnica la viabilidad de cada una de ellas, y la que registre cifras negativas, serán cerradas, las que se crearon vía decreto se aplicará la misma modalidad, y las que fueron por ley, la Asamblea tendrá tomar la decisión.
El presupuesto reformulado fija un decrecimiento de 1,28%, una inflación cercana al 15%, un déficit de -9,2%, un precio del barril de petróleo de casi 65 dólares y una inversión pública de menos de 3.000 millones de dólares.
ANÁLISIS
El PGE 2026 reformulado representa un intento de corrección frente a los desequilibrios acumulados en la economía boliviana, adoptando metas más realistas en comparación con el presupuesto 2025. Reconoce un escenario de contracción económica (-1,28%) y mayor inflación (14,94%), alejándose del exceso de optimismo previo, señalas el economista e investigador, Fernado Romero.
“Entre sus aspectos positivos destacan el ajuste fiscal, la priorización del gasto social y señales de mayor eficiencia en el uso de recursos públicos. Sin embargo, mantiene problemas estructurales relevantes como un déficit fiscal elevado, rigidez del gasto corriente y limitada capacidad de generación de ingresos genuinos (divisas)”, sostiene.
En términos de viabilidad, el presupuesto es más coherente con la realidad, pero no suficiente para revertir la crisis económica. Las metas son parcialmente alcanzables, aunque enfrentan riesgos significativos por la recesión, la escasez de divisas y la falta de financiamiento externo, observa.
Además, los problemas de gobernabilidad y el bloqueo legislativo agravan la incertidumbre, dificultando la ejecución del presupuesto. Para que el PGE 2026 sea sostenible, se requieren reformas estructurales en subsidios, fortalecimiento de ingresos, acceso a financiamiento externo y políticas orientadas a generar divisas. En síntesis, es un presupuesto de transición que ordena parcialmente la economía, pero aún no garantiza estabilidad ni crecimiento sostenido, asegura.
Chavez, en su entrevista con medios de comunicación, dijo que el Gobierno debe jugar sus cartas en el plano político para lograr consensos y viabilizar su plan económico una vez que lo presenten.
El PGE reformulado es un paso necesario, pero no suficiente. Es un presupuesto de contención, no de reactivación. El ajuste fiscal ayuda a estabilizar, pero también puede profundizar la recesión en el corto plazo si no está acompañado de inversión privada, crédito externo y reformas estructurales, de acuerdo al analista Fernando Romero.
Además, la economía boliviana enfrenta problemas estructurales: caída de exportaciones de gas, baja inversión, presión de subsidios y falta de divisas.
Incluso análisis externos señalan que el país necesita cambios más profundos en el gasto público y en el modelo económico para evitar una contracción mayor.
Si el Banco Mundial y el FMI proyectan una caída cercana al -3%, el presupuesto actual difícilmente revertirá esa tendencia por sí solo, lamenta. (El Diario)
