Proponen tres medidas para evitar que 2026 termine con más inflación

“La estabilidad de precios durante el resto del año dependerá de la capacidad del país para restablecer el abastecimiento, mejorar las condiciones logísticas, aplicar medidas económicas que reduzcan las presiones inflacionarias sobre la población y garantizar gobernabilidad y transitabilidad en carreteras”, sostuvo Fernando Romero.
Romero asegura que la inflación podría ser contenida con acciones coordinadas entre el sector público, privado y la sociedad.
Garantizar libre circulación y abastecimiento estratégico de combustible, normalizar el suministro de divisas y carburantes, además de establecer un programa de estabilización de alimentos, son las tres medidas que el economista Fernando Romero recomienda planificar y realizar para evitar que el 2026 termine siendo más inflacionario.
De acuerdo con el experto, “la medida más urgente es evitar interrupciones prolongadas del transporte. El costo económico (+2.000 mmusd) de 35 días de bloqueos supera ampliamente cualquier beneficio político”.
Por eso, deben establecerse corredores logísticos permanentes para alimentos, combustibles, medicamentos y exportaciones.
Con relación a la segunda medida: normalizar el suministro de divisas y combustibles. Romero indicó que la escasez de dólares y combustibles es actualmente uno de los principales motores de inflación. Por lo que se requieren mecanismos que incentiven el ingreso de divisas, faciliten exportaciones y mejoren la disponibilidad de carburantes para transporte y producción.
Como tercera medida, debe tener un programa de estabilización de alimentos, donde “el Gobierno debería implementar reservas estratégicas, acuerdos temporales con productores y sistemas de monitoreo de abastecimiento para los productos más sensibles de la canasta básica. El objetivo debe ser evitar que aumentos temporales de oferta se conviertan en incrementos permanentes de precios”, subrayó.
El economista aseguró que la implementación coordinada de estas sugerencias ayudaría a que el país cierre la presente gestión con una inflación controlada, caso contrario, de persistir la actual crisis social, hay un alto riesgo de que la inflación sea elevada.
“Si estas tres medidas se aplicaran de manera coordinada durante el segundo semestre, Bolivia podría cerrar 2026 con una inflación moderadamente controlada. Si no se resuelven los problemas de bloqueos, combustibles y divisas, el país corre el riesgo de ingresar a una etapa de inflación persistentemente alta, con mayor deterioro del poder adquisitivo de los hogares y menor crecimiento económico”, manifestó.
¿CÓMO MEJORAR LA MEDICIÓN DE LA INFLACIÓN?
Por otro lado, Romero también propone alternativas para mejorar la medición de la inflación: la primera, consiste en actualizar frecuentemente la canasta del Índice de Precios al Consumidor (IPC).
Para ello se puede realizar encuestas de gasto de hogares cada tres o cinco años para reflejar mejor los cambios reales en los patrones de consumo.
Segundo. Publicar un IPC por nivel de ingresos. Generar índices diferenciados para hogares de ingresos bajos, medios y altos, permitiendo medir mejor el impacto social de la inflación.
Tercero. Incorporar indicadores complementarios. Publicar regularmente un índice de alimentos, un índice de costo de vida y un índice de inflación percibida, similar a prácticas utilizadas en varios países para complementar el IPC tradicional.
CONCLUSIÓN SOBRE LA SITUACIÓN ACTUAL
El economista Fernando Romero sostiene que la inflación observada en mayo de 2026 refleja tanto los efectos inmediatos de los bloqueos de carreteras como las debilidades estructurales acumuladas en la economía boliviana. La interrupción del transporte agravó problemas preexistentes relacionados con la escasez de divisas, combustibles e insumos productivos, generando incrementos significativos en alimentos y productos básicos.
Esta situación ha reducido el poder adquisitivo de los hogares, especialmente de los sectores de menores ingresos, que destinan una mayor proporción de sus recursos a la compra de alimentos.
En consecuencia, “la estabilidad de precios durante el resto del año dependerá de la capacidad del país para restablecer el abastecimiento, mejorar las condiciones logísticas, aplicar medidas económicas que reduzcan las presiones inflacionarias sobre la población y sobre todo garantizar gobernabilidad y transitabilidad en carreteras”.
REFLEXIÓN
La inflación no solo es una estadística económica; es una realidad que afecta diariamente el bolsillo de las familias bolivianas. Los acontecimientos de mayo demuestran que los bloqueos prolongados tienen costos económicos y sociales significativos que terminan trasladándose a los precios de los alimentos y servicios básicos. El país necesita estabilidad, abastecimiento y políticas económicas que fortalezcan la producción y la confianza.
Solo mediante acciones coordinadas entre el sector público, privado y la sociedad será posible contener la inflación, proteger el poder adquisitivo y preservar la estabilidad económica del país. (El Diario)
