Primer balance del tipo de cambio flexible: más presión sobre precios y divisas


 A poco más de un mes del nuevo régimen cambiario, el dólar oficial acumuló un alza de Bs 2,07, mientras persisten las presiones sobre las reservas, la inflación y el costo de las importaciones.

A poco más de un mes de la implementación del régimen de tipo de cambio flexible por parte del Banco Central de Bolivia (BCB), el debate sobre los efectos de esta medida continúa abierto. En ese periodo, la cotización oficial del dólar pasó de Bs 9,73 a Bs 12,15, un incremento acumulado de Bs 2,42, en un contexto de escasez de divisas, mayores tasas de interés y presiones inflacionarias.
Para el economista Oscar Tomianovic, el cambio de esquema no implica necesariamente que el mercado cambiario funcione plenamente bajo las reglas de la oferta y la demanda. Explicó que el tipo de cambio fijo requería respaldo en reservas internacionales para sostener su estabilidad, mientras que un sistema flexible expone con mayor rapidez el valor de la moneda a los efectos de la política económica.
"Pasar al tipo de cambio flexible no necesariamente quiere decir que pasamos a un esquema de oferta y demanda, y esto lo comprobamos viendo los comunicados del BCB sobre su intervención en el mercado cambiario", afirmó Tomianovic.
Reservas y presión sobre el sistema
El economista atribuyó el cambio de política cambiaria, principalmente, a la insuficiencia de divisas en las Reservas Internacionales para sostener el anterior régimen y señaló que también pudieron influir exigencias vinculadas a la viabilización de financiamiento externo.
Durante el primer mes del nuevo esquema, el mercado registró episodios de aceleración en la cotización oficial. Uno de los más significativos ocurrió entre el 9 y el 10 de julio, cuando el dólar superó por primera vez los Bs 10. Posteriormente, en la última semana completa del mes, la cotización continuó escalando hasta cerrar en Bs 12,15.
Riesgos para la inflación
Tomianovic sostuvo que el comportamiento futuro del tipo de cambio dependerá, en gran medida, de la política fiscal. Advirtió que, si continúa la emisión monetaria para financiar el déficit público, la pérdida de valor del boliviano se reflejará en un incremento sostenido de los precios.
"Si la emisión monetaria para financiar el déficit continúa, el valor del boliviano con respecto al resto de bienes y servicios seguirá en caída, es decir, el aumento de los precios será persistente", señaló.
En paralelo al ajuste cambiario, el BCB endureció su política monetaria elevando las tasas de referencia para contener las presiones sobre la liquidez. Al mismo tiempo, los indicadores oficiales reflejaron una inflación mensual de 2,15% y una inflación interanual de 9,23%, en un escenario de mayores costos financieros.
Exportadores e importadores enfrentan escenarios distintos
El economista explicó que el nuevo nivel del tipo de cambio genera efectos diferenciados sobre la actividad económica. Indicó que los exportadores reciben una mayor cantidad de bolivianos por cada dólar obtenido de sus ventas al exterior, lo que mejora sus incentivos.
En contraste, señaló que los importadores enfrentan un incremento en sus costos, debido a que necesitan más bolivianos para adquirir la misma cantidad de dólares destinados a comprar bienes en el exterior. Añadió que esta situación también incrementa el costo de aranceles y tasas calculadas en moneda estadounidense.
Un esquema con más riesgos que beneficios
Desde la perspectiva de Tomianovic, las ventajas de un tipo de cambio flexible son limitadas para una economía con las características de Bolivia. Consideró que el principal riesgo radica en mantener déficits fiscales financiados con emisión monetaria, ya que ello alimenta tanto la depreciación de la moneda como las presiones inflacionarias.
Asimismo, mencionó que experiencias internacionales como las de Angola y Egipto muestran que una devaluación, sin corregir el origen de los desequilibrios fiscales, solo posterga los ajustes económicos y puede incrementar sus costos en el futuro.
El desafío de corregir los desequilibrios
Como alternativa, Tomianovic planteó la necesidad de aplicar medidas orientadas a reducir el déficit fiscal. Entre ellas mencionó el ajuste del gasto público, el cierre de empresas estatales deficitarias y la liberalización de mercados estratégicos, como el laboral, el hidrocarburífero y el exportador.
A un mes de la flexibilización cambiaria, el mercado boliviano continúa ajustándose a un escenario de un dólar oficial más alto, mayores tasas de interés y un proceso que todavía busca estabilizar la oferta y la demanda de divisas, mientras los analistas coinciden en que la evolución del tipo de cambio estará estrechamente ligada a las decisiones de política económica que se adopten en los próximos meses. (Economy)