Bolivia depende del gas para generar hasta el 78% de su electricidad


La producción de gas natural en Bolivia cayó un 57%, mientras las termoeléctricas dependen de este recurso para generar hasta el 78% de la electricidad en determinados horarios. Raúl Velásquez Guzmán, analista de hidrocarburos y energía de la Fundación Jubileo, advirtió que el país enfrenta el desafío de diversificar su matriz energética y planteó reestructurar YPFB y la Empresa Nacional de Electricidad (ENDE) para mejorar la eficiencia del sector.

LA DEPENDENCIA DEL GAS PONE EN RIESGO LA GENERACIÓN ELÉCTRICA
Velásquez explicó que las termoeléctricas generan alrededor del 70% de la electricidad en horas pico y que su participación puede llegar al 78% durante la madrugada, cuando las industrias mantienen parte de sus operaciones.
El resto de la generación proviene principalmente de hidroeléctricas, que representan entre el 24% y el 25%, además de fuentes renovables no convencionales, como la solar y la eólica.

El analista recordó que Bolivia concentró sus inversiones energéticas en el gas natural durante los años de mayores ingresos por hidrocarburos, sin avanzar lo suficiente en alternativas. Cuestionó que las autoridades nacionales, los gobiernos subnacionales y las universidades no hayan previsto que este recurso es finito y que su producción podía disminuir.

Según Velásquez, la caída de la producción gasífera pasó del 53% que se mencionaba hace un año al 57% actual. Esta reducción, advirtió, compromete la seguridad energética si no se realizan cambios en la matriz de generación.

ENERGÍA SOLAR Y BATERÍAS PARA REDUCIR LA DEPENDENCIA
Frente a este escenario, el especialista planteó ampliar el uso de energías renovables y desarrollar sistemas de almacenamiento que permitan aprovechar la electricidad solar durante la noche. Actualmente, la generación fotovoltaica disminuye cuando se oculta el sol y el país no cuenta con suficientes baterías para almacenar grandes volúmenes de energía.

También propuso que los gobiernos municipales y departamentales impulsen proyectos de transporte público eléctrico acompañados de instalaciones solares propias. En Sucre, la Alcaldía anunció la instalación de una electrolinera en la exestación Aniceto Arce para cargar buses eléctricos.

Velásquez consideró que este proyecto debería complementarse con paneles solares y baterías para reducir la dependencia de la electricidad generada con gas natural. Aunque la electrificación del transporte puede disminuir el consumo de diésel y gasolina importados, sostuvo que el desafío es asegurar que una mayor proporción de esa electricidad provenga de fuentes renovables.

El analista también destacó que los hogares pueden instalar paneles solares para generar parte de la electricidad que consumen y, eventualmente, cargar vehículos eléctricos. A su juicio, la electricidad será uno de los principales energéticos del siglo XXI, por la posibilidad de producirla de manera descentralizada.

JUBILEO PLANTEA REESTRUCTURAR YPFB Y ENDE
Velásquez sostuvo que la reforma del sector energético no puede limitarse a intervenciones para investigar presuntos hechos de corrupción o irregularidades en la importación de combustibles. Afirmó que Bolivia necesita una transformación institucional de Yacimientos Petrolíferos Fiscales Bolivianos (YPFB), con objetivos de largo plazo, mayor transparencia y una estructura más eficiente.

Cuestionó la cantidad de subsidiarias de la petrolera estatal, que, según señaló, tiene 11, y puso en duda la necesidad de mantener determinadas unidades empresariales vinculadas a actividades que podrían desarrollar otros actores. También criticó la demora en la publicación de la certificación de reservas de hidrocarburos.

De acuerdo con el analista, YPFB anunció en julio que divulgaría la información, pero hasta octubre todavía no se conocían los nuevos datos. Recordó que la última cifra disponible correspondía a 2023, cuando Bolivia reportó alrededor de 4,5 trillones de pies cúbicos de reservas probadas de gas natural y 93 millones de barriles de petróleo.

El especialista advirtió que la reestructuración también debe alcanzar a ENDE, debido a la cantidad de subsidiarias, trabajadores y contratos cuya información, afirmó, no siempre es transparente. Consideró necesario revisar el funcionamiento de ambas empresas estatales y concentrarlas en sus tareas esenciales.

A su juicio, la apertura a la inversión privada debe acompañarse de cambios dentro de las empresas públicas. Añadió que la Corporación Minera de Bolivia (Comibol) también debería ser parte de una revisión institucional destinada a mejorar la eficiencia y evitar estructuras demasiado grandes para sus funciones. (Erbol)