Precios de productos básicos subirían 23% y energía 32%

> Bolivia, al igual que los importadores de energía, será impactada por el aumento del valor del petróleo en el mercado internacional. Todos miran a Oriente Medio por el conflicto bélico que atraviesa y las tensiones entre países de la región.
El Banco Mundial proyecta que los precios de los productos básicos suban un 23% y la energía un 32%, las estimaciones tendrán su efecto en las economías del planeta y en Bolivia podría incidir en un aumento del valor de los combustibles y alimentos, pero el Gobierno sacrifica el crecimiento por una baja inflación.
El país ya sintió los efectos del incremento del precio del petróleo en el mercado mundial, después de que en diciembre de 2025 se niveló los valores de la gasolina, diésel y el gas natural con el internacional. Ya entrando en 2026, estos se dispararon por el conflicto bélico entre Estados Unidos e Irán.
Habría eliminado la subvención, pero en el transcurso de los últimos meses se restituyó debido al incremento del precio del petróleo y los combustibles. Para el 2027 proyecta nuevamente modificar el valor y cerrar la brecha con el indicador internacional.
Mientras tanto, se eliminó la subvención para el diésel, ahora sólo queda la gasolina, el gas natural y gas licuado.
Desde la Fundación Jubileo sugirieron, que, si bien es necesario nivelar los precios de los combustibles, las medidas deben venir con políticas sociales para amortiguar los efectos. En el caso del Gas Licuado de Petróleo (GLP), plantean mantenerlo por el impacto que tendrá en las familias vulnerables.
Incrementos
El Banco Mundial prevé que los precios de la energía suban 32% en 2026 por la guerra en Oriente Medio, con el petróleo promediando 91 dólares por barril y una caída de 5,2% en la oferta mundial, de acuerdo con Bloomberg Línea.
Asimismo, señala que los precios de los productos básicos subirán 23% en 2026 por el impacto combinado de conflictos, interrupciones de suministro y El Niño. Después bajarían 7% en 2027, siempre que no se agraven las tensiones.
El principal mecanismo de contagio para Bolivia viene por los hidrocarburos, ya el Gobierno pidió ayuda a los privados al autorizar la importación de gas licuado y gas natural para uso propio, y no comercialización, pero será a valores internacionales. Así también las fluctuaciones que tenga la moneda estadounidense en los mercados mundiales.
Entretanto, el Banco Mundial sostiene que el precio de los alimentos subirá un 18% acumulado entre 2026 y 2027, cuyo dato está incluido en su informe sobre mercados de materias primas, hecho público el miércoles desde Washington.
Informe
Los precios de los productos básicos aumentarán un 23% en 2026 a medida que se intensifican las conmociones mundiales, según la última edición del informe Commodity Markets Outlook (en inglés) (Perspectivas de los mercados de productos básicos) del Grupo Banco Mundial.
Apunta al conflicto en Oriente Medio, cuya situación ha reducido los inventarios de petróleo y se prevé que impulse los precios de la energía a su nivel más alto en cuatro años.
La interrupción de los envíos de cereales y el fenómeno de El Niño amenazan las cosechas y la asequibilidad de los alimentos. Con las existencias de petróleo agotadas, el mundo queda más expuesto a nuevas perturbaciones de la oferta. A medida que los países responden a estos desafíos, el Grupo Banco Mundial pone a disposición financiamiento y apoyo, a través de sus instrumentos existentes; además, amplía su capacidad para movilizar capital privado junto con sus propios recursos, señala la entidad internacional.
El fenómeno de El Niño ha impulsado una serie de acuerdos y alianzas estratégicas entre diversos gobiernos de América Latina y la Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura (FAO) para mitigar sus impactos climáticos y proteger la seguridad alimentaria en la región.
En el caso de Gobierno de Bolivia, bajo el marco del Decreto Supremo 5675 y la Ley 602, coordina directamente con la FAO y otros organismos internacionales para cambiar el enfoque asistencialista, pero también sube el protagonismo de los municipios y gobernaciones para encarar ese fenómeno.
Proyecciones
Según las proyecciones, los precios de la energía aumentarán un 32% en 2026, tras tres años de caídas, antes de moderarse en 2027. Se pronostica que el petróleo Brent alcance un promedio de 91 dólares por barril en 2026, frente a los 69 de 2025, para luego descender a 79 en 2027.
Además, se prevé que los precios de los alimentos básicos aumenten alrededor de un 10% en 2026 y un 7% adicional en 2027 —un incremento acumulado del 18%—, a medida que los conflictos interrumpen los envíos de cereales. El Niño amenaza las cosechas y los altos precios de los combustibles y los fertilizantes elevan los costos agrícolas. En términos generales, los precios de los productos básicos aumentarán un 23% este año, antes de caer un 7% en 2027, explica el documento.
Esas proyecciones suponen que no habrá una intensificación importante de los conflictos que afectan el suministro mundial de productos básicos. Sin embargo, los precios de la energía podrían aumentar aún más si el conflicto en Oriente Medio se agrava y persisten los daños a la infraestructura petrolera de Rusia.
Al mismo tiempo, unos precios de la energía superiores a lo previsto, los ataques a los envíos de cereales en el mar Negro y un fenómeno de El Niño muy intenso podrían combinarse y provocar una crisis alimentaria que empuje a más personas a la pobreza extrema, como la registrada a comienzos de la década de 2010, advierte el organismo.
En un escenario adverso en el que estos riesgos se materialicen de manera conjunta, el Brent podría alcanzar un promedio de 105 dólares por barril en 2027 y los precios de los alimentos básicos podrían ser un 12% superiores a lo previsto en los pronósticos de referencia, superando su nivel de 2022.
“Los mercados de productos básicos se ven afectados simultáneamente por varias perturbaciones de gran magnitud”, afirmó el economista en jefe adjunto y director del Grupo de Perspectivas del Banco Mundial, Ayhan Kose.
“Los mayores costos de la energía y las disrupciones en el comercio están impulsando el alza de los precios de diversos productos básicos, lo que podría agravar la inflación y la inseguridad alimentaria, y frenar el crecimiento económico. La prioridad debe ser proteger a las personas más pobres y apoyar a los países de ingreso bajo que ya se ven agobiados por pesadas cargas de deuda”, agregó.
Ayuda
Para ayudar a los países a gestionar las consecuencias del aumento de los precios, el Grupo Banco Mundial ha puesto a disposición de ellos entre 50.000 millones y 60.000 millones de dólares a través de instrumentos existentes, incluidos 25.000 millones en financiamiento preestablecido.
Caída
Los conflictos están obligando a realizar ajustes en la forma en que el mundo produce y consume energía. Se proyecta que el suministro mundial de petróleo disminuya un 5,2% en 2026, la mayor caída en más de cuatro décadas, sin incluir la recesión mundial de 2020. Mientras se prevé que el consumo disminuya un 2,5%, la tercera mayor contracción anual registrada, después de las de 2020 y 1980. Los elevados precios en un contexto de escasez de oferta están frenando la demanda, en tanto que la electrificación también está reduciendo el consumo de petróleo, en particular en China. Aun así, la producción se mantiene por debajo del consumo, lo que obliga a extraer nuevamente petróleo de las reservas y deja a los mercados más expuestos a nuevas interrupciones, sostiene el documento.
Se prevé que los precios de los fertilizantes aumenten un 14% en 2026, tras un alza de los precios de la urea a principios de año que desde entonces se ha moderado, antes de volver a los niveles de 2025 en 2027.
Además, se pronostica que los precios de los metales alcancen un nuevo máximo en 2026, con un aumento del 25%, ya que los precios del aluminio, el cobre y el estaño registrarán niveles sin precedentes.
Esos aumentos reflejan la fuerte demanda generada por las inversiones en energía renovable, vehículos eléctricos y centros de datos, junto con las interrupciones del suministro registradas este año. Se espera que los precios bajen un 3% en 2027. Se proyecta que los precios de los metales preciosos aumentarán un 40% en 2026, porque la demanda de activos de refugio seguros se mantiene elevada en medio de un entorno de incertidumbre geopolítica y normativa. Se tiene previsto que estos precios se moderen ligeramente en 2027, pero seguirán siendo más de tres veces superiores a su promedio de 2015-19. (El Diario)
